Febrero 8, 2026 (5 Domingo Ordinario A)
Queridos hermanos y hermanas,
La fe muchas veces es un escándalo como la cruz. San Pablo llama a la cruz sabiduría de Dios y poder de Dios. Nuestra fe no se basa de hecho en ninguna sabiduría humana sino en el poder de Dios. Cristo está llamando a su Iglesia y a todos nosotros a no despreciar y rechazar la cruz, sino a ver en ella un signo del inmenso amor de Dios por nosotros. Esto es lo que hace la fe, nos hace ver las cosas con los ojos de Dios a través del Espíritu Santo. La cruz es pues para la Iglesia y para el cristiano una luz poderosa en medio de nuestras tinieblas y la sal que da sentido y sabor a nuestros sufrimientos. Unidos a Cristo en la cruz Dios nos da luz y sal para el mundo. Si la Iglesia, el cristiano y nosotros mismos queremos deshacernos de la cruz, y no vemos más en ella el amor de Dios, perdemos el sentido profundo de nuestra vida y de la misión a la que Dios nos llama. En la cruz de Jesucristo, vemos en cambio el poder de Dios que es una luz inmensa. El perdón que nos ofrece es la sal que cura todas nuestras heridas y nuestros pecados. Dios está llamando a su Iglesia y a cada uno de nosotros a estar unidos a él para que podamos responder a la injusticia y al mal con la justicia de la cruz. Esta es la verdadera luz del mundo y la sal de la tierra, cuando no actuamos con ninguna sabiduría humana sino con la sabiduría que viene de Dios.
La Paz, Padre Nicholas

